Actividades Unschooling – Jornada de huerto

Hace unas semanas teníamos planificada entre varias familias una jornada de huerto y barbacoa en la casa de campo de una de las familias, pero empezamos a caer todos como moscas, niños y adultos, con catarros, faringitis y gripes varias (ya sabéis, lo que viene siendo “jornadas de superviviencia” jeje)

El caso es que al final conseguimos juntarnos hace un par de fines de semana y, aunque al final fuimos solo dos familias, por el tema de la Semana Santa y demás, pasamos un día estupendo.

Plantamos pimientos, berenjenas, tomatitos… Además, los niños estuvieron pintando y al final del día adoptamos a 8 caracoles para tener en casa en un precioso chalet que le hemos preparado 🙂 🙂

Cuando haces unschooling te das cuenta de lo fácil que aprenden los niños. No necesitan una lección magistral para aprender nada. Yo, por ejemplo, con Valentina apenas hago sesiones más o menos regladas en nuestra aula Montessori sobre conceptos. Igual un día le digo un poco más formal (con lección en tres tiempos por ejemplo) lo que es un círculo, un cuadrado, un triángulo y un rectángulo. Y, días después, la peque me sorprende viendo esas formas en cualquier parte: las luces del techo, las ruedas de un coche, las pegatinas de las clases de música, la forma del televisor… Es increíble como lo absorben todo y sin apenas esforzarte con ello.

Valentina es pequeña aún para darse cuenta de lo que hicimos en esta jornada: plantar, regar, ver las raíces de las plantas, abonar con estiércol… Pero estoy más que segura de que interiorizó muchas cosas como, por ejemplo, sostener la regadera y verter una cantidad X de agua, saber qué es una planta y qué no, y que no debía pisarla, meter el estiércol en el hoyo indicado… Pero ya para rematar la faena he de decir que yo jamás había plantado un huerto con lo que encima hasta aprendí un montón 😀

Y es que, en la vida, nunca nunca se deja de aprender…

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Actividades Unschooling – Primera vez en el cine

Esta realmente no creo que sea una actividad unschooling, o al menos directamente para la peque. Pero sí que al menos para mí lo fue. Y es que cualquier cosa que hacemos con la peque a mí, particularmente, me enseña muchísimo 🙂

El pasado día 2 de abril se celebró el Día Mundial del Autismo y la asociación Astrade de Lorca junto con los cines ACEC Almenara organizaron una sesión adaptada para ver Los Pitufos en el cine. La sesión era con el sonido más bajo y las luces encendidas. Nos pareció una idea genial para probar con Valentina a ir al cine. Así que nos fuimos con unos amigos y sus peques, que también se estrenaban con el séptimo arte, a ver qué pasaba…

Y la verdad que fue genial. Valentina aguantó como una campeona toda la película, palomitas en mano y disfrutando con sus amigos. Es increíble que siendo tan pequeña aguante sesiones de casi dos horas. Ya lo hizo hace unas semanas en el teatro y ahora en el cine…

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Actividades Unschooling – Campito bueno y barbacoa

Una de las actividades que teníamos pensado hacer hace tiempo era una jornada de huerto. Unos amigos tienen casa en Purias y habían preparado un trocito de tierra para plantar. Pero hace unas semanas hizo muchísimo viento en Lorca y cayó un árbol encima de ese trocito de tierra que estropeó parte del huerto y de la valla de alrededor. Así que improvisamos un poco y, fieles a seguir con nuestras jornadas en familia, cambiamos día de huerto por día de barbacoa.

Vimos cabras, gallinas, pollos y hasta una granja de caracoles (aunque según los dueños es casi más un cementerio 😀 😀 :D)

La verdad es que creo que no te das cuenta de las ventajas que tiene el campo hasta que tienes niños. La libertad que les supone, las horas de exploración, juego y aprendizaje son infinitas… De momento, ya tenemos organizada la segunda jornada para hacer realmente la sesión de huerto 😀

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Actividades Unschooling – Action Painting!

En Lorca hemos coincidido varias familias con las mismas perspectivas sobre educación y hemos creado una pequeña tribu con la que organizamos pequeñas actividades y nos ayudamos mutuamente con el cuidado de los niños. No todas las familias son unschooling. Hay niños ya escolarizados, familias que se lo están pensando y familias que aún no están en edad de escolarizar. Pero compartimos muchas cosas en común, cosas importantes, y eso hace que hayamos empezado a criar en tribu de una manera muy linda.

Hace unos días hicimos una actividad en casa de una de las familias. Preparamos papel y pinturas y guarreamos un poco 😀

La verdad es que los niños se lo pasaron genial. Empiezan a hacer relaciones, a conocerse poco a poco y ya se les va notando. Valentina ya empieza a saber los nombres de algunos de ellos y a contarte qué tal ha pasado el día. Es genial.

Tras un poco de pintura y castillos de piedrecitas y arena, salimos a dar un pequeño paseo y conocimos una antigua guardería pública que hay por Purias y que actualmente está abandonada. El edificio tiene capacidad para dos aulas, unos aseos y una pequeña cocina. Pero lo mejor está en el exterior. Dispone de espacio para hacer muchas cosas interesantes: huerto, granja, juegos de psicomotricidad… Una muy buena pinta para posibles proyectos futuros 😉

Pronto haremos muchas mas actividades. Es genial haber encontrado esta pequeña tribu y sentir que hemos formado una pequeña familia es un verdadero placer. Gracias a todos, de verdad.

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Primer día en el aula Montessori – Día Unschooling

Hoy quiero mostraros el estreno que hemos hecho de nuestra pequeña aula Montessori casera (podéis verla aquí) y cómo pasamos un día en nuestra vida sin escuela.

Nos levantamos sin prisa, entre besos y abrazos (muchos muchísimos) y después de desayunar le he mostrado a la peque su nuevo cuarto de “juegos”. La verdad es que se nota un cambio muy importante en la actitud de Valentina al verse en un ambiente preparado. Ya lo había visto en ella cuando hemos visitamos la escuela Libre Natura o la Montessori de Murcia. Es un ambiente que llama a la curiosidad, a querer descubrir cosas.

Cuando ha entrado en la habitación ha mirado a todos los rincones de la misma. No sabía por qué material decidirse. Ha estado un buen rato con la pizarra, en la que le encanta mojar la tiza en agua antes de escribir. Me ha sorprendido bastante porque sin yo decirle nada ella sola mojaba la tiza y luego la volvía a poner en su sitio antes de coger otra tiza distinta.

La caja de husos le encanta, pero sobre todo le gusta mover el cubilete donde están todos los husos y tirarlos por toda la habitación. Ahí he de ponerle una pega a los muebles, y es que están separados del suelo poco menos que un centímetro, lo suficiente para que se cuelen los husos 😀 Menos mal que no los he atornillado a la pared aún.

Tras ello ha estado otro buen rato en la mesa de luz. Siempre le ha gustado y desde el principio ha llegado a estar cerca de los 30′ concentrada en ella. Hemos contado el cuento de Cocodrilo, de Kalandraka, con la mesa de luz y después ha estado con unas piezas de madera que teóricamente son para ensartar entre ellas, pero el juego preferido de Valentina es esparcirlas por toda la habitación (y, por ende, colándose también debajo de los muebles). Estas piezas las aprovecho también para enseñarle los colores, o contar mientras las recoge.

He de decir que lo que peor llevamos con Valentina es a la hora de recoger sus juguetes. En casa nunca quiere recogerlos, a pesar de que sé que es capaz de hacerlo pues en las clases de música lo hace perfectamente. En una ocasión intentamos que recogiera sí o sí un material y, aunque siempre le hablamos con tranquilidad, sin gritos, con cariño y mostrándole todo nuestro afecto, nos costó dos horas de reloj con su correspondiente rabieta. Escuchar dos horas llorar a tu hija es de lo peor que te puede pasar. No sé cómo pudimos mantener el tipo tanto mi su padre como yo, sin perder en ningún momento los nervios. Pero nos sirvió para comprender que con eso sólo lograríamos lágrimas. Así que desde entonces procuramos enseñar (como con todo) a través del ejemplo. Cuando llega la hora de recoger algo, se lo pedimos a la peque y con canciones, juegos o malabares varios recogemos con ella. Y, aunque siempre acabamos nosotros recogiendo muchísimo más que ella, es cuestión de paciencia. Poco a poco lo intenriorizará y lo hará sola. Solo es cuestión de tiempo y mucha ternencia (ternura + paciencia 😀 ).

Hemos estado en la habitación alrededor de una hora o así. Valentina ha empezado a impacientarse por lo que hemos salido a la calle un rato a jugar y a aprender de todo lo que nos rodea.

Por supuesto, aplicamos todo lo que podemos en vida práctica. Procuro que participe en hacer la comida, poner la mesa, hacer camas, ayudar en las tareas del hogar… Hace poco le compramos vía Amazon un cuchillo de cortar verduras y otro de mantequilla. Suele prepararse sus snacks a media mañana o a veces también la merienda. Hoy hemos usado el cuchillo de cortar verdura para cortar zanahoria y apio. La zanahoria aún está muy dura para ella así que he tenido que ayudarla un poco.

Después de comer una siestecita y de merienda crepes de chocolate. Y aprovechando que hoy hacía muy buen día hemos salido a pasear por la tarde y a ver a la bisabuela.

Y así es básicamente como pasamos nuestros días de unschooling. Alternamos con las clases de música los martes, visitas a la biblioteca infantil, juegos en la ludoteca del centro comercial… Lo bueno de esto es la flexibilidad que tenemos. No hay necesidad ninguna de planificar nada y todo surge de manera espontánea. Así que nunca tenemos dos días iguales. Pero también tengo que decir que siempre son bien recibidas cualquier idea de actividades con niños 😉 Se me acaban las ideas, sobre todo para los días de frío jeje.