La mujer belga

Después de unas semanas de parón (no sé de dónde sacar el tiempo, sinceramente) hoy quiero contaros mi experiencia con “la mujer belga” XD Hace unas semanas os contaba aquí que en una charla de Laura Mascaró conocí a una mujer belga que contestó a una pregunta que hice durante la charla sobre el tema “financiación unschooling”. Pues bien, ese post lo publiqué también en un grupo de Familias Nómadas Digitales de Facebook (altamente recomendable) y, ¡voilà! ella lo leyó y se presentó como “la mujer belga” XD.

Su nombre es Joëlle, de origen belga y mamá de 6 niños no escolarizados. También es autora del blog Sous l’oliver que podéis leer en español, francés e inglés. Joëlle leyó mi entrada sobre la charla de Laura Mascaró y me invitó a conocer a su familia en Elche, donde actualmente residen. Para nosotros era una gran oportunidad a nivel familiar poder conocer más familias y además con tanta experiencia en unschooling, así que, acompañados de otra familia unschooler de Lorca, allá que nos fuimos a tomar un té con ellos 😀

Joëlle nos contó un poco su historia. Resulta que en Bélgica sí es legal no escolarizar a tus hijos. Sin embargo, deben de examinarse cada dos años sobre unos conocimientos mínimos adquiridos en el ámbito familiar. En principio sus hijas mayores sí fueron al colegio, pero la que por aquel entonces contaba con sólo 4 años tenía unos problemas en el colegio. Resulta que su profesora se quejaba de que la niña se concentraba demasiado en sus tareas y nunca terminaba a tiempo las fichas (vaya problemón…) así que Joëlle y su marido hablaron con la niña para que intentara acabar sus tareas a tiempo. Al cabo de unos días le preguntaron a la niña cómo le iba ahora en el cole, a lo que la niña les contestó: “bueno, ahora creo que la profesora está contenta” Para Joëlle y su pareja fue como un jarro de agua fría. Habían hecho que la niña se “amoldara” a la situación, y no era eso precisamente lo que querían para ella. Así que a raíz de esta anécdota decidieron desescolarizar a todas sus hijas.

Como os comentaba antes, en Bélgica sí puedes educar en casa sin que te consideren poco menos que el diablo en persona, así que se decantaron por esa opción. Pero cada dos años los niños tenían que pasar una especie de examen que evaluara que sus padres lo estaban “haciendo bien” en casa… Y con una familia tan numerosa, cuando no se examinaba un hijo, se examinaba el otro…

En casa fomentaban mucho lo de que cada uno siguiera sus propios ritmos e intereses pero estos examenes bianuales chocaban de lleno con esa filosofía. Y un día, los niños se dieron cuenta de esa incongruencia: si cada uno puede aprender lo que quiere y a su ritmo, ¿por qué al final tengo que estudiar para cosas que no quiero o no me interesan saber en ese momento? Pequeño (gran) dilema familiar.

Para ellos, lo más importante era la educación de sus hijos. Así que se liaron la manta a la cabeza y decidieron mudarse a España, donde apenas llevan 6 meses, dado el “vacío” legal que hay respecto al unschooling. Y digo vacío porque realmente en España es ilegal no escolarizar a los niños mayores de 6 años, pero por el momento no hay grandes consecuencias sobre no cumplir dicha ley salvo que haya un caso real de abandono de menores. Así que, por el momento, estamos como en un limbo.

Con toda esta información, Joëlle y su familia decidieron cambiar sus vidas por completo y venirse a España a vivir, cambiando así toda su “estructura familiar”: cambio de residencia, de amigos, de trabajos. TODO por y para sus hijos. Una decisión muy valiente pero que yo, sinceramente, creo que es muy acertada. Si realmente es tu filosofía de vida, tu manera de ver y educar a tus hijos, si tienes impedimentos en hacerlo como crees que es mejor para ellos, creo que la decisión de esta familia fue lo que mejor podían hacer.

Y para nosotros, novatos en esto del unschooling, fue una bendición conocerlos. Ver que son una familia de lo más normal, que los niños son completamente normales (nada de tres cabezas, o seis brazos o cosas así XD)… fue un auténtico chute de energía para todos nosotros. Incluso pudimos comprobar como la hija mayor, ya con 20 años, había podido ir a la universidad, comprobar si era lo que le gustaba y decidir libremente que no era lo que ella necesitaba en ese momento. Y a pesar de todo, tener el apoyo de sus padres. Verlos allí a todos, en el salón de su casa, me hizo comprobar con mis propios ojos las maravillas que pueden llegar a hacer y ser los niños no escolarizados: la curiosidad del hijo menor (6 años) por hacer laberintos con obstáculos o su interés enorme por la geografía (tenéis que leer esto), o la iniciativa de la mayor, con 20 años, por impartir clases de piano y francés… Cuánto pueden llegar a sorprendernos los niños si realmente les dejamos ser y estar 🙂

Gracias nuevamente a la mujer belga Jöelle por abrirnos las puertas de su casa y de su corazón, y por aguantar a unos novatos con sus interminables preguntas jeje. Esperamos veros muy pronto y que podamos coincidir en más ocasiones en este apasionante mundo fuera del sistema 😀

El video viral de cómo no se deberían gestionar las rabietas

Lleva ya varias semanas siendo viral y “admirado” un vídeo en el que se ve a una niña en plena rabieta junto con su padre en lo que parece un aparcamiento al aire libre de un centro comercial. Os pongo una captura de pantalla del vídeo con la cara de la niña pixelada porque no voy a difundir el vídeo en sí.

El caso es que no pensaba hablar sobre este vídeo. Simplemente no me gustó cuando lo vi y punto. Pero entonces una amiga me enseño una conversación que tuvo por Facebook con una chica, amiga de otra amiga suya creo, y ahí ya sí es cuando flipé en colores.

El vídeo es, en sí, una clara falta de respeto hacia la niña. Primero por grabarla en pleno momento de descontrol de sus emociones. Y segundo, por publicarlo en Internet. Imaginad que os hiciera eso vuestra pareja. ¿A que ya no os gustaría tanto?.

Un niño en plena rabieta es por un descontrol de sus emociones, por no saber gestionarlas. Eso es algo que deberían enseñarnos en el colegio (en el colegio ideal que yo quisiera para mi hija, claro). En ese momento no se puede razonar con ellos porque su cerebro está totalmente desconectado. Y eso deberíamos entenderlo los adultos. Y entender también que nuestros hijos son personas con sus sentimientos y necesidades, que debemos respetarlos aunque no los compartamos, y que nuestro papel de adultos debe ser enseñarle a gestionar esa frustración. Es normal que te enfades, te gustan los caramelos y yo no te los doy. Entiendo tu enfado. Es lo más normal del mundo. Pero no siempre podremos tomarlos. No son buenos para nosotros. Aunque nos gusten, no podemos tomarlos siempre que queramos. Y aunque lloremos o gritemos no conseguiremos tomar más caramelos. Por poner un ejemplo así rápido…

Lo peor de todo yo creo que es que hemos normalizado que para enseñarles a gestionar todo eso un buen azote en el culo es lo que necesitan nuestros hijos. Como a nosotros nos pegaron pues es normal pegar a tu hijo. Pero a tu mujer no le pegues ¿eh? No se nos ocurriría pegar nunca a un adulto. Eso es violencia. Eso está mal. Incluso es delito. Pero un cachete a un niño… bah, eso no es nada (comparado con lo que podríamos hacerle). Ante un momento de falta de amor y cariño del niño respondemos con violencia. Bien. Así seguro que él va a responderte a ti con amor y cariño alguna vez. O a otro niño…

Bueno pues la conversación de mi amiga con esta chica no tenía desperdicio. Esta chica justificaba una y otra vez que si el padre le hubiera dado un cachete a la hija tampoco habría pasado nada, que no se puede hablar con niños de dos años y que si ella (mi amiga) lo hacía de otra forma es porque se cree que sabes más que nadie (cuando a ella le habían pegado azotazos de pequeña y tampoco había pasado nada…). Pero ya, para rematar, en medio de esta conversación habla alguien que parece ser docente, diciendo que si eso (lo de la chica azotada de pequeña) se hiciera más, otro gallo cantaría en las aulas… Bravo. Bien. Muy bien. Pobres alumnos. Luego mi amiga me explico que ninguna de esas dos personas eran madres. Pero vamos, tampoco lo justifica.

Voy a meditar un poco. Ooommmmmm disciplina positiva ooommmmmmm ponte de moda en las familias ooooommmmmmmm ponte de moda en las aulas ooooommmmmmm A ver si así funciona… Porque por más estudios nuevos que salgan, por más que lo digan los psicólogos y por más demostrado que esté, la modificación de conducta (sea por la vía que sea) no es la solución. Cuánta falta tienen muchos adultos de educación emocional. De verdad…

Para terminar, voy a poner toda la conversación del padre y la hija traducida para que, sin imágenes, me digáis qué os parece. Y ya si queréis rematar, cambiad HIJA por MUJER, a ver qué tal queda:

NIÑA: (llorando).

PADRE: (con cara de indiferencia) ¿terminaste?

HIJA: (asiente con la cabeza)

PADRE: A mí me parece que sigues quejándote. ¿Escucharás la historia y dejarás de quejarte?

HIJA: (asiente con la cabeza)

PADRE: ¿Vas a dejar de gritar? ¿Vas a escuchar? Porque todos pueden verte haciendo el ridículo

HIJA: (asiente con la cabeza y mira el móvil con el que la graba su padre)

PADRE: No entraremos en Walmart hasta que te calmes. Si entramos y lo haces de nuevo, saldremos y nos sentaremos aquí. No nos moveremos hasta que yo diga. No tenemos que estar en la tienda con mamá, es un privilegio.

HIJA: (sorbe mocos y parece calmarse)

PADRE: (ahora mira directamente a la cámara) Cuando consientes mucho a tus hijos esto es lo que sucede. Es nuestra culpa por crecer pobres, no teníamos nada y no sabemos decir no a los niños. No me importa si naciste en cuna de oro, no consientas a tu hijo porque esto es lo que sucede (enfoca a su hija). Y cuando debes ser firme y nos les gusta, así actúan. No me importa si los niños gritan en Walmart, lo que me molesta es que no se detengan cuando se lo digo. Por eso estamos en este estacionamiento hasta que la señorita decida dejar de gritar. Los niños consentidos se pasean por Walmart con sus tablets, está bien si tiene, pero no deberían verlas cuando no se supone. Ese es el problema (vuelve a enfocar a su hija). No crío a mis hijos para que sean así, espero que tú tampoco. En mi casa no lo hacemos así. Me harán caso y los haré hacerme caso o serán castigados. No golpeo a mis hijos, no hago eso. Les quito algo, les hago que se sienten, y les digo que no me molesta. (con vocecilla) “Sólo tiene 3 años” “Es solo un niño” ¿Y qué? Si tú no les enseñas, ¿cómo aprenderán? Les compramos cosas y se las quitamos cuando no se las merecen. No hacen un berrinche en Walmart y luego reciben un premio. A veces tus hijos gritarán en Walmart y está bien, pero no así. No acepto esto… (a su hija) ¿Ya terminaste? ¿Estás segura? Limpia tu rostro como una niña grande

HIJA: (obedece).

PADRE: Limpia bien tu rostro. Eres una niña grande, ¿no? ¿Eres una niña grande? ¿Eres fuerte? ¿Eres fuerte?

HIJA: (asiente con la cabeza)

PADRE: ¿Vas a aguantarte?

HIJA: no

PADRE: ¿No te aguantarás?

HIJA: (niega con la cabeza)

PADRE: Entonces no entraremos a Walmart. ¿Quieres entrar en Walmart?

HIJA: (asiente con la cabeza)

PADRE: Entonces debes aguantarte. Y actuar con sentido común y como si tuvieras padres en casa que te educan. ¿Me entiendes?

HIJA: (asiente con la cabeza)

PADRE: ¿Ya terminaste?

HIJA: (asiente con la cabeza)

PADRE: Mira ahora tu linda cara está toda sucia. Sigues siendo linda pero aún así… ¿Ya terminó el berrinche?

HIJA: (asiente con la cabeza)

PADRE: Porque si no, nos quedaremos afuera. Y nos sentaremos en este coche, sin cachetes. Así es cómo le enseñas a tus hijos, los sientas en el coche, o los sientas junto a nada. Nada de gritos, quizás en casa lo haga, pero no hago eso, no voy a discutir con una niña de 2 años. Soy el papá, soy el adulto. Nos sentamos hasta que el niño actúe bien. Mamá está de compras, sin ningún niño gritando. Mi papá siempre nos llevaba al coche si actuábamos mal. Y nos miraba fijamente como amenazando. Yo solo les digo a mis hijos que no regresaremos a la tienda hasta que dejen de gritar. Pueden gritar en el coche (la hija saluda a alguien) ¿Ahora estás feliz?

HIJA: (asiente con la cabeza)

PADRE: (limpia la nariz de la hija con los dedos. Luego, con cara de asco se limpia los dedos en su propia camiseta) Cosas de padres. ¿Terminaste?

HIJA: (asiente con la cabeza)

PADRE: ¿le dirás “lo siento” a papá? ¿lo sientes?

HIJA: (asiente con la cabeza)

PADRE: Dile “lo siento” a papá. ¿Lo dirás? Di “hola”.

HIJA: (saluda con la mano)

PADRE: Estábamos en un descanso de actitud. (parece que le habla una mujer) Estábamos tomando el aire porque la señorita no dejaba de gritar. (se oye a la mujer de fondo) Sí, no hay problema.

MUJER: (de fondo, y mientras pone caritas el padre) A mí me han dicho que necesito un ajuste de actitud.

PADRE: ¿Qué? ¡No puede ser! (enfoca a una mujer que pasaba). Que Dios la bendiga. (caritas del padre). Vamos al baño. (coge a la hija en brazos) Sí, estamos felices. Así son los niños. Bipolares. Todos los niños son bipolares. Los niños no saben lo que hacen. ¿Qué pasa? (a su hija, que ahora lleva en brazos) Mmmm. Bueno, vamos al baño. Y está muy feliz, mírenla.

HIJA: (sonríe y hace como que baila en los brazos de su padre)

PADRE: Recién estaba gritando como loca. ¿Qué le pasa? ¿Qué le pasa?

HIJA: hay bolas

PADRE: Sí, son bolas saltarinas, pero no juegues con bolas, nunca… (mirando a la cámara) Bueno, así se lidia con esto. Mamá probablemente esté preocupada. ¿Querías ir al baño o sólo era una mentira para entrar? ¿Era mentira? Sabes lo que pasa cuando mientes…

HIJA: (asiente con la cabeza)

PADRE: (le mira a ella y luego a la cámara de reojo, y para la grabación)

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Vuelta al cole… y a las guarderías

Llega septiembre y el tema central es la vuelta al cole. Vuelta cargada de ilusión, llantos, gastos y más gastos. Pero hoy no quiero hablaros de los colegios en concreto (de hecho nosotros ni volvemos ni empezamos ni empezaremos cole). Hoy quiero hablaros de las guarderías, a las que también se vuelve o empieza llegado septiembre.

Ya os he contado nuestra experiencia con las guarderías en este post. Y es que, para mi entender, son eso, sitios donde “guardar” a los niños mientras ningún miembro de la familia puede hacerse cargo. Ni escuelas infantiles, ni espacios educativos ni ningún otro sinónimo o, mejor dicho, eufemismo para lo que creo que realmente son. Ningún niño ni niña necesita ir a una guardería antes de los tres años. Lo que necesita un niño es estar con sus padres. Todo el tiempo que le sea posible.

Hay muchos mitos sobre las guarderías: que si van a socializar más, que si se harán más inmunes a los virus, que si van a aprender muchas cosas… Todos totalmente FALSOS. Y no lo digo yo, lo dicen muchos artículos bastante más prestigiosos que mi simple opinión. Podéis leer algún ejemplo aquí, aquí y aquí.

Tener que llevar a tu hijo a una guardería es una necesidad de los padres no de los niños. Por mucho que nos digan familiares, amigos y conocidos nunca será realmente lo que el niño necesita. La realidad es esta. En España, este nuestro país, las bajas por maternidad/paternidad son ridículas: 16 semanas para la madre y 4 para el padre (Agus disfrutó sólo de 2). Por más que la OMS y la AEP recomienden lactancias naturales no menores de 6 meses, por más que recomienden el apego seguro de madres hacia sus hijos, por más que lo recomienden organismos que sí entienden sobre el tema, a las madres nos venden una y otra vez todo lo contrario. Y, además, nos hacen pensar que si no hacemos lo que nos dicen encima lo estamos haciendo mal. Porque claro, todo el mundo sabe más que la OMS y la AEP, por ejemplo.

Yo también estaba convencida de que lo mejor para mi hija era meterla en una guardería en cuanto se me acabara el permiso de maternidad. Y lo hice. Duró tres días. Tres largos días que me costó darme cuenta y decir YA BASTA a mucha gente para hacer lo que realmente veía y sentía: que mi hija no estaba ni estaría allí mejor que conmigo o con un familiar. Y con la abuela se quedó. Porque, después de sus padres, no iba a estar mejor con nadie más que con un familiar propio.

Hay gente que piensa, bueno, vale, pero a los dos años, un añito antes de entrar al cole, le hace bien. Así se acostumbra a estar con más nenes y el inicio del colegio es menos traumático. Estamos empeñados en que antes es mejor. Antes está con nenes, antes se acostumbra al colegio. Antes está con virus, antes se inmuniza. Y no es cierto. Lo que hacemos es exponerlos a situaciones antes de que realmente estén preparados para ellas. Que lo separen de su figura de apego cuanto antes, aunque llore, que se aguante durante semanas o meses, antes aprende. Claro que si, guapi. Que se exponga día sí y día también a bronquitis, neumonías y virus varios, que así antes se inmuniza. Claro que sí, guapi.

Si un niño o niña llora todos los días al entrar y/o salir de la guarde es porque no está preparado para estar allí. No es normal. Por mucho que nos vendan la moto. Y, bueno, lo de los virus es que ni siquiera está demostrado científicamente. Enferman más porque su sistema inmune no está preparado para soportar esos virus. Y no lo estará antes porque lo expongas más. Al revés, lo debilitarás más.

Y aún así, erre que erre. Que sí, que son lo mejor del mundo mundial. Porque si no escolarizamos cuanto antes a nuestros hijos muy probablemente no serán los supergenios que queremos que sean. Porque, claro, hace 50 años no había guarderías y mira lo mal que hemos salido todos ¿verdad? ¿Cómo habrá sobrevivido la humanidad durante tantos miles de años sin guarderías? Pues precisamente por eso, porque estaban con su persona de apego. Así es como sobrevive realmente una especie. Pero ¿qué saben los miles de años de evolución humana respecto a ese familiar o amigo que “su hijo fue a la guarde y tampoco ha salido tan mal”?

Pues bien, es cierto, no han salido tan mal. Nuestra generación es la que más ansiolíticos y antidepresivos toma de la historia, pero vamos, seguro que no tiene nada que ver con el tema del desapego tan temprano. Seamos realistas. Las guarderías existen por las políticas de conciliación son una mierda como un piano. Así, con todas sus letras. MIERDA. Una madre debería estar con su hijo/a, como mínimo, los tres primeros años de su vida. Y no porque en España se empiece el colegio a los 3 años, no. Sino más bien porque son los años más esenciales de su vida, donde se formará su carácter y, aunque no lo creamos/sepamos, los que marcarán el resto de sus vidas.

Y, a pesar de todo, cuán esenciales son hoy en día las guarderías ¿verdad? Porque no todo el mundo tiene la posibilidad de quedarse con sus hijos o de que se los quede un familiar. No todos tienen esas suerte. Hay más opciones además de las guardes. Por ejemplo, las madres de día o que los cuide en su propia casa una persona contratada. Pero ojo, que los precios tampoco son para todos los públicos.

Lo único que me gustaría con toda esta reflexión que tenía hoy que hacer, porque de verdad que necesitaba decirlo, es que si tienes que llevar a tu hijo/a a una guarde porque no tienes realmente a nadie con quien dejarlo, que por favor escojas bien. Hay muchos buenos profesionales a pesar de no tener todos los medios que les gustaría tener. Incluso en Lorca están empezando a surgir algunas opciones interesantes. Pero que no sólo sea por cercanía al hogar o porque esa guardería le vino bien al hijo de alguna amiga. No. Por favor, busca algo que le de a tu hijo el amor, comprensión, cariño y tiempo que podrías darle tú en caso de estar con él. Es lo que realmente necesita. Ni materiales, ni fichas, ni pegatinas cuando ha hecho algo bien. No. Necesita amor por encima de todo. Lo notarás cuando sea adulto. Ya lo verás.

Hoy ha sido un post largo y muy personal. Cada uno es libre de hacer lo que mejor considere por y para sus hijos. Como nosotros hacemos con nuestra hija. Todos queremos lo mejor para nuestros hijos y siempre vamos a obrar con ese objetivo. Pero lo de las guarderías sí porque sí… de verdad, es que me duele mucho el corazón cada vez que lo oigo. Y tenía que decirlo. Seguro que algún hater me gano con este post. Pero es lo que tiene opinar públicamente. Y, bueno, suerte que podemos opinar en público, porque hace unos años…

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