Vuelta al cole… y a las guarderías

Llega septiembre y el tema central es la vuelta al cole. Vuelta cargada de ilusión, llantos, gastos y más gastos. Pero hoy no quiero hablaros de los colegios en concreto (de hecho nosotros ni volvemos ni empezamos ni empezaremos cole). Hoy quiero hablaros de las guarderías, a las que también se vuelve o empieza llegado septiembre.

Ya os he contado nuestra experiencia con las guarderías en este post. Y es que, para mi entender, son eso, sitios donde “guardar” a los niños mientras ningún miembro de la familia puede hacerse cargo. Ni escuelas infantiles, ni espacios educativos ni ningún otro sinónimo o, mejor dicho, eufemismo para lo que creo que realmente son. Ningún niño ni niña necesita ir a una guardería antes de los tres años. Lo que necesita un niño es estar con sus padres. Todo el tiempo que le sea posible.

Hay muchos mitos sobre las guarderías: que si van a socializar más, que si se harán más inmunes a los virus, que si van a aprender muchas cosas… Todos totalmente FALSOS. Y no lo digo yo, lo dicen muchos artículos bastante más prestigiosos que mi simple opinión. Podéis leer algún ejemplo aquí, aquí y aquí.

Tener que llevar a tu hijo a una guardería es una necesidad de los padres no de los niños. Por mucho que nos digan familiares, amigos y conocidos nunca será realmente lo que el niño necesita. La realidad es esta. En España, este nuestro país, las bajas por maternidad/paternidad son ridículas: 16 semanas para la madre y 4 para el padre (Agus disfrutó sólo de 2). Por más que la OMS y la AEP recomienden lactancias naturales no menores de 6 meses, por más que recomienden el apego seguro de madres hacia sus hijos, por más que lo recomienden organismos que sí entienden sobre el tema, a las madres nos venden una y otra vez todo lo contrario. Y, además, nos hacen pensar que si no hacemos lo que nos dicen encima lo estamos haciendo mal. Porque claro, todo el mundo sabe más que la OMS y la AEP, por ejemplo.

Yo también estaba convencida de que lo mejor para mi hija era meterla en una guardería en cuanto se me acabara el permiso de maternidad. Y lo hice. Duró tres días. Tres largos días que me costó darme cuenta y decir YA BASTA a mucha gente para hacer lo que realmente veía y sentía: que mi hija no estaba ni estaría allí mejor que conmigo o con un familiar. Y con la abuela se quedó. Porque, después de sus padres, no iba a estar mejor con nadie más que con un familiar propio.

Hay gente que piensa, bueno, vale, pero a los dos años, un añito antes de entrar al cole, le hace bien. Así se acostumbra a estar con más nenes y el inicio del colegio es menos traumático. Estamos empeñados en que antes es mejor. Antes está con nenes, antes se acostumbra al colegio. Antes está con virus, antes se inmuniza. Y no es cierto. Lo que hacemos es exponerlos a situaciones antes de que realmente estén preparados para ellas. Que lo separen de su figura de apego cuanto antes, aunque llore, que se aguante durante semanas o meses, antes aprende. Claro que si, guapi. Que se exponga día sí y día también a bronquitis, neumonías y virus varios, que así antes se inmuniza. Claro que sí, guapi.

Si un niño o niña llora todos los días al entrar y/o salir de la guarde es porque no está preparado para estar allí. No es normal. Por mucho que nos vendan la moto. Y, bueno, lo de los virus es que ni siquiera está demostrado científicamente. Enferman más porque su sistema inmune no está preparado para soportar esos virus. Y no lo estará antes porque lo expongas más. Al revés, lo debilitarás más.

Y aún así, erre que erre. Que sí, que son lo mejor del mundo mundial. Porque si no escolarizamos cuanto antes a nuestros hijos muy probablemente no serán los supergenios que queremos que sean. Porque, claro, hace 50 años no había guarderías y mira lo mal que hemos salido todos ¿verdad? ¿Cómo habrá sobrevivido la humanidad durante tantos miles de años sin guarderías? Pues precisamente por eso, porque estaban con su persona de apego. Así es como sobrevive realmente una especie. Pero ¿qué saben los miles de años de evolución humana respecto a ese familiar o amigo que “su hijo fue a la guarde y tampoco ha salido tan mal”?

Pues bien, es cierto, no han salido tan mal. Nuestra generación es la que más ansiolíticos y antidepresivos toma de la historia, pero vamos, seguro que no tiene nada que ver con el tema del desapego tan temprano. Seamos realistas. Las guarderías existen por las políticas de conciliación son una mierda como un piano. Así, con todas sus letras. MIERDA. Una madre debería estar con su hijo/a, como mínimo, los tres primeros años de su vida. Y no porque en España se empiece el colegio a los 3 años, no. Sino más bien porque son los años más esenciales de su vida, donde se formará su carácter y, aunque no lo creamos/sepamos, los que marcarán el resto de sus vidas.

Y, a pesar de todo, cuán esenciales son hoy en día las guarderías ¿verdad? Porque no todo el mundo tiene la posibilidad de quedarse con sus hijos o de que se los quede un familiar. No todos tienen esas suerte. Hay más opciones además de las guardes. Por ejemplo, las madres de día o que los cuide en su propia casa una persona contratada. Pero ojo, que los precios tampoco son para todos los públicos.

Lo único que me gustaría con toda esta reflexión que tenía hoy que hacer, porque de verdad que necesitaba decirlo, es que si tienes que llevar a tu hijo/a a una guarde porque no tienes realmente a nadie con quien dejarlo, que por favor escojas bien. Hay muchos buenos profesionales a pesar de no tener todos los medios que les gustaría tener. Incluso en Lorca están empezando a surgir algunas opciones interesantes. Pero que no sólo sea por cercanía al hogar o porque esa guardería le vino bien al hijo de alguna amiga. No. Por favor, busca algo que le de a tu hijo el amor, comprensión, cariño y tiempo que podrías darle tú en caso de estar con él. Es lo que realmente necesita. Ni materiales, ni fichas, ni pegatinas cuando ha hecho algo bien. No. Necesita amor por encima de todo. Lo notarás cuando sea adulto. Ya lo verás.

Hoy ha sido un post largo y muy personal. Cada uno es libre de hacer lo que mejor considere por y para sus hijos. Como nosotros hacemos con nuestra hija. Todos queremos lo mejor para nuestros hijos y siempre vamos a obrar con ese objetivo. Pero lo de las guarderías sí porque sí… de verdad, es que me duele mucho el corazón cada vez que lo oigo. Y tenía que decirlo. Seguro que algún hater me gano con este post. Pero es lo que tiene opinar públicamente. Y, bueno, suerte que podemos opinar en público, porque hace unos años…

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10 preguntas que se plantea quien vive el Homeschool – Madelen Goiria y Laura Mascaró

Hace unos meses me llegó un regalo muy especial de parte de Laura Mascaró. A raíz de mi post sobre su libro Sin escuela que leyó y le gustó mucho, decidió regalármelo en formato papel. Y este verano me sorprendió con la llegada no solo de su libro sino también de otro del que es coautora junto con Madelen Goiria, titulado “10 preguntas que se plantea quien vive el Homeschool“.

Madelen Goiria es doctora por la universidad del País Vasco cuya tesis se centra principalmente en la situación jurídica del homeschooling. Ha escrito una serie de 10 libros sobre el homeschool que, después de haber leído éste, creo que van a resultar casi imprescindibles en cualquier biblioteca de familia que eduque en casa, primeramente en la mía 🙂 Este libro en concreto se trata del octavo número de la serie y, como ellas mismas explican en el libro, “debería haber sido el número uno (…) pero al modo de la afamada serie de ciencia ficción Star Wars, el principio de la historia se encuentra relegado a entregas posteriores” (me encanta este toque friki, es genial)

Sobre Laura Mascaró poco tengo ya más que añadir. La conocí casi por casualidad y ahora soy muy muy fan de sus vlogs. He pasado de ver las noticias de TV a ver sus videos casi a diario (cuando la pequeña terremoto me lo permite, claro está). Abogada y madre unschooler de dos niños de 2 y 12 años, respectivamente, ahora se dedica principalmente a difundir la educación en el hogar como alternativa a la educación tradicional. Pero, como una vez me dijo, para ella lo ideal es que hubiera disponibles opciones de todo tipo, desde la educación en casa hasta escuelas centradas por ejemplo en el deporte, o en la ciencia, o en las artes, o en… de modo que cualquier familia pudiera elegir lo que realmente convenga mejor a sus hijos.

El libro “10 preguntas que se plantea quien vive el Homeschool” está dividido en dos partes: 10 preguntas que se plantea Laura, y 10 que se plantea Madelen. Se trata de 20 preguntas en total pero más convergentes de lo que parecen. Desde el tema “explicaciones a familiares y amigos” o “estar de acuerdo con la pareja” hasta temas puramente legales, ambas autoras dan su aportación desde su más personal punto de vista. Por ejemplo, la parte de Laura está casi más centrada en la propia familia, en cómo organizarse o en cómo vivir con esta situación, mientras que la parte de Madelen está más orientada al tema legal. Pero, sin embargo, ambas coinciden en muchos puntos y, al final, hablan de lo mismo. Porque los que nos planteamos este tipo de educación al final tenemos las mismas dudas: ¿seré capaz? ¿socializarán mis hijos? ¿tendré problemas legales? ¿cómo obtendrán certificaciones?…

Con este libro me ha pasado igual que con el de “Sin Escuela”. Tengo la sensación de que tendría que leerlo varias veces. Hace ya unas semanas que lo leí y ahora cuando me pongo a reseñarlo parece que necesito volverlo a leer otra vez. Quizás es porque estoy en el periodo inicial de desescolarización interior o, no sé, pero siento que necesito leerlos casi a diario.

El libro cuenta con un prólogo de Alan Thomas, que yo, en mi verde experiencia aún, no lo conocía. Después de leer el libro investigué un poco más. Se trata de un psicólogo, profesor e investigador y defensor del homeschooling. Encontré esta entrevista en YouTube en inglés que habla un poco sobre las diferencias entre la educación estructurada y más tradicional, y el homeschooling.

Este verano me he dado cuenta de lo que es realmente el unschooling. Os voy a poner un ejemplo claro. Valentina, dos años y 5 meses. Un día de este verano estamos en casa y quiere salir al patio. Le digo, como siempre he hecho, que para salir al patio tiene que ponerse los zapatos, que no puede salir descalza. La acompaño a su habitación para cogerle los zapatos y ponérselos. Mi sorpresa es que los coge ella y, sin ningún tipo de ayuda, se sienta en el suelo y se pone ambos zapatos correctamente. En ningún momento le hemos explicado cómo ponérselos, ni cuál es el zapato izquierdo ni el derecho, ni hemos hecho una “presentación Montessori” reglada ni cosas por el estilo. Ella sola, de su simple y magnifica observación propia de una niña de dos años, ha sabido cómo hacerlo. Eso es unschooling. Cuántas veces me habrá rondado por la cabeza la idea de estar haciéndolo mal, o de no ser suficiente. Pero entonces es cuando me acuerdo de una frase del libro, de Laura, que habla sobre el fracaso:

“El verdadero fracaso sería tener una venda tan grande en los ojos que no nos permitiera ver qué necesita cada uno de nuestros hijos y a actuar en consecuencia.”
Laura Mascaró – 10 preguntas que se plantea quien vive el homeschool

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Nuevo libro en nuestra biblioteca: Arcoíris de animales

A principio de verano, creo recordar, estuvimos en Águilas en una exposición de caravanas y autocaravanas donde también había una pequeña feria del libro. Y yo, que aunque ya me gustaría a mí tener una autocaravana para hacer mi gran deseado travelschooling, pues me lancé a lo que ahora mismo me puedo permitir y que además es una de mis pasiones: la lectura. Y allí encontramos una joyita inesperada para la peque. Se trata de “Arcoíris de animales” de Susaeta Ediciones (podéis comprarlo aquí)

Se trata de un libro fotográfico que clasifica a cientos de animales por colores. Tiene una calidad excelente y me pareció genial para enriquecer el vocabulario de Valentina (aunque con todo lo que habla igual me arrepiento 🙂 ).

Desde que nació nuestra hija tenemos libros en todas las habitaciones de la casa, salvo en los baños (¿quizás cuando llegue la operación pañal?). Y es algo que a la niña se le nota. Tener a su alcance tantos libros hace que empiece a amar la lectura. Ella sola se pone muchas veces a “leer” sus libros y cuando pasamos por alguna librería o biblioteca alucina con la cantidad de libros que hay. Si por ella fuera (y por mí) se los llevaba todos 😀

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Actividades Unschooling: Trabajar el esparto

Al regresar de nuestro retiro veraniego y medio espiritual 😀 quedamos con una de nuestras familias de la tribu que tienen dos peques de 3’5 y 1’5 años, respectivamente, que además son amiguísmos de Valentina. En esta ocasión nos invitaron a viajar a Pulpí, de donde es el papá, a visitar a un vecino suyo de toda la vida que trabaja el esparto. Se trata de Juan “el pintao”, un hombre de unos 80 años ya que todos los días bien temprano sube al monte con su bici a recoger esparto para hacer todo tipo de figuras con él. Unas auténticas manos de oro.

Tiene una pequeña cochera en la que tiene su colección particular, con todo tipo de figuras, máscaras, alfombras, capazos… hasta un burro a tamaño real.

Los peques disfrutaron de lo lindo, atentos a todos los detalles que les contaba Juan, subidos al burro y probándose todos los sombreros que estaban a su alcance. Además se llevaron de regalo cada uno el alacrán que veis al inicio del post, que fueron usados como medallón en una de las comparsas del Carnaval de Águilas de hace unos años.

Lo mejor de todo es que este hombre no vende absolutamente nada de lo que hace. Salvo su pequeño santuario, el resto de cosas que hace las dona a la Asociación Española Contra el Cáncer y ellos ponen un precio a la pieza y el dinero de su venta va íntegro a la AECC. Cuando le preguntamos qué tiempo le lleva cada pieza dice que no lo sabe, que él no se da cuenta del tiempo que echa porque lo echa con gusto, sin percatarse apenas del paso de las horas. Es puro amor por el oficio. Es increíble. Pero lo más increíble de todo era cómo se le iluminaban los ojos con la visita y con los niños por allí, explicándonos todo, enseñándonos cada pieza, atento con los chiquillos… Eso sí que no tiene precio.

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Vacaciones

Después de un tiempo de vacaciones en familia volvemos a la carga con el blog. Hemos estado publicando en Instagram Stories y en Facebook algunas fotos y vídeos de estos días.

Este año ha tocado turismo rural por el noroeste de la Región de Murcia. Nos hospedamos en una pedanía alta de Lorca, Zarzadilla de Totana. Es un pueblo de unos 350 habitantes y el hecho de haber estado allí ha sido principalmente porque era donde yo veraneaba de pequeña. Mis abuelos alquilaban una casa allí todo el año y mis veranos allí eran fantásticos. Todo el día con la bici, pueblo arriba y pueblo abajo, sin parar. Tengo unos recuerdos maravillosos de esos años y revivirlos junto con mi hija ha sido algo muy especial para mí.

El pueblo en sí es pequeñito, pero tiene unos chorros de agua naturales y un parque muy mono ideal para la peque y para disfrutar de las noches fresquitas de verano. Aunque este verano algunas noches no había quien durmiera del calor… Desde el 2015, cuando nació Valentina, no recuero yo otro verano así.

Lavadero tradicional de Zarzadilla de Totana

Hemos aprovechado para ver el mercado del Zacatín, un mercado de artesanos tradicionales que se celebra en Bullas el primer domingo de cada mes. En esta ocasión el mercado estaba dedicado a la ebanistería.

Otro sitio precioso también en Bullas es el Salto del Usero, un salto natural de agua procedente del río Mula de espectacular belleza y que permite un baño estupendo y super fresquito para la temporada veraniega.

Recomendado por unos amigos fuimos también a Moratalla, al río Alhárabe pasando por el camping La Puerta. Otra maravilla en plena naturaleza de aguas limpias.

Y un sitio espectacular para ir en familia es el complejo turístico La Caraba, también en Moratalla. Son casas rurales, desde 2 personas hasta 12 ó 15. Dispone de 3 piscinas, una de ellas adaptada a personas con movilidad reducida, varios parques infantiles, un par de mini granjas con todo tipo de animales, y la estrella del complejo, el poni Pedrín, ideal para que los peques den un pequeño paseo en él. El trato del personal es exquisito.

Muy cerca de Zarzadilla de Totana tenemos otra pedanía alta de Lorca, Coy, en la que han aprovechado un manantial de agua natural de la zona para habilitar una zona de “piscina” natural que, si los baños en Bullas y Moratalla estaban fresquitos, no os podéis hacer una idea de lo fría que estaba este agua. Podías estar fuera a 40º muerta de calor que con solo meter los pies en ese agua se te pasaba todo de momento.

La verdad es que han sido unas vacaciones geniales. Hemos descansado, descubierto lugares maravillosos que ni imaginábamos que había en nuestra propia tierra, y disfrutado de todos y cada uno de los momentos que hemos pasado. Es increíble ver lo que Valentina ha avanzado estos días. Tengo la teoría de que niños dan los grandes avances en los periodos vacacionales (verano y navidades) que es cuando están con sus padres. Ya el año pasado nos dimos cuenta con la peque pues fue el verano de andar y hablar. Y este verano igual. Aunque yo ahora esté con ella las 24 horas del día, estar también con su padre se le nota. Se nos nota a todos. Es una pena que solo se puedan disfrutar dos veces al año. ¿O quizás no? 😉

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Nuevas actividades en nuestra mini aula

Hace unos días vi un post en Peque Felicidad sobre actividades de vida práctica para empezar con Montessori. La verdad que Valentina, con lo pequeña que es, son ese tipo de actividades las que mejor le vienen. Y como ya me rondaba por la cabeza hace mucho (demasiado) tiempo la idea de cambiar actividades de nuestra pequeña aula de casa, me animé un tarde, saqué del armario una super caja con cantidad de materiales para manualidades y otros menesteres, e hice varias bandejas con actividades inspiradas en dicho post.

Aquí os enseño las bandejas que preparé:

Emparejar colores. Son parejas de trozos de colores de goma eva. Los hice con los colores que tenía, sin estudiar mucho la actividad. Y cuando terminé me recordó mucho a un material Montessori. ¿Sabríais decirme cuál exactamente? 🙂

Emparejar telas de diferentes texturas. Realmente lo ideal es que las telas fueran todas del mismo color, blancas a ser posible. Pero como os digo, lo hice con lo que tenía en el armario desastre. Muchas veces me ha pasado que quiero comprar materiales y cuando veo los precios me desanimo mucho. Pero es que todo es cuestión de echarle imaginación y usar lo que tenemos por casa. Y seguro que hacemos muchas más actividades de lo que nos pensamos. Esta actividad es para hacerla con los ojos tapados.

Verter agua sobre un vaso. Es una actividad que más o menos Valentina tiene controlada pero es cierto que la jarra debe llevar la cantidad justa de agua. Aún no está preparada para controlar si quiere echar más o menos agua en un vaso.

Cerrar cada bote con su tapa. Algo que ya va controlando cada vez más. Falta que perfeccione el tema de apretar bien cada tapa.

Cordón de macarrones. Esta actividad aún es un poco pro para ella. Más que nada porque enhebrar un cordón por un agujero tan pequeño requiere más motricidad fina de la que ella tiene ahora mismo. Pero ahí la tiene, para cuando esté preparada la tenga a su disposición.

Pinzas. La idea es que las coja del centro de la bandeja (que realmente no es una bandeja, es una tapa de una caja) y las ponga en los bordes. Y luego las quite y vuelva a poner en el centro. Pero esta actividad no le interesa demasiado. No sé por qué exactamente porque cuando tendemos la ropa si coge las pinzas y las abre y cierra… Tendré que seguir observándola.

Botes con tapones de corcho. Esta actividad es similar a la de cerrar los botes que os mostré antes, pero ahora son botones de corcho. No tiene que hacer el giro de muñeca para cerrar los botes. Esta sí la tiene controlada. Ahora se dedica a meter los tapones en los botes por los que caben.

Trasvase de sólidos. Esta creo que es de las primeras actividades sobre las que le hicimos una presentación totalmente Montessori (con los conocimientos disponibles, claro). Y antes la hacía estupendamente, pero ahora no termina el trasvase. Se pone a jugar con las judías, o las pasa a puñados, o volcando un cuenco sobre el otro… Mi idea es que vuelva a hacer esta actividad completa sobre todo porque creo que a nivel de concentración está muy bien, y me gustaría que volviera a recuperar esa concentración.

Pinchar bola de poliespan. He aquí mi gran EPIC FAIL. El objetivo que pretendía era que Valentina pinchara y atravesara la bola. Y, sin duda, fue la actividad que más le gustó. Lo de pinchar la bola funcionó genial, pero lo de sacar el palito ya no tanto. Valentina lo doblaba y se partía y quedaba dentro de la bola. Con lo que esta actividad duró en el aula unos 5 minutos, el tiempo de que partiera todos los palitos 😀

Y hasta aquí las nuevas actividades de momento. Tendría que cambiarlas más a menudo pero apenas saco un rato ni para escribir post… Espero que os hayan gustado.

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Curso vivencial de Céline Hameury

A finales de Abril asistí al curso de iniciación sobre pedagogía Montessori impartido por Céline Hameury y ya os hablé de mi experiencia en este post. Hoy quiero contaros cómo es el segundo curso que imparte, el curso vivencial.

Este segundo curso lo hace en Valencia y allí que me fui, marinovio e hija incluidos, para volver a maravillarme con esta mujer y su forma de ver a los niños. El segundo curso es aún mejor que el primero. Es mucho más práctico y más vivencial, como su propio nombre indica.

El curso se realizó durante los días 2, 3 y 4 de Junio en una escuela infantil de Torrent, la escuela Dino. Una escuela preciosa en la que lo que más me llamó la atención fue la cantidad de materiales naturales que habían usado para decorar la escuela. El árbol a modo de estantería me enamoró. Lo tengo en mi lista de deseos para la habitación de la peque 😀

El curso en sí, una maravilla. Para mí, una de las mejores partes que tuvimos fue el rato del sábado por la mañana durante el cuál nos dejó ser unos niños en una escuela Montessori. Cada uno, de forma individual, elegimos los materiales que quisimos y estuvimos trabajando con ellos durante unas tres horas aproximadamente.

Yo me tiré de lleno a por los materiales de Matemáticas, pero alguien se me adelantó y no pude coger el trinomio a tiempo. Cachis… Así que decidí hacer el arco romano. Y vaya reto. No lo había visto nunca cómo se hacía y me llevó un buen rato conseguirlo. Hacía tiempo que no estaba tan concentrada en una tarea.

Lo que aprendí en ese rato fue cómo se siente realmente un niño en un aula Montessori. La capacidad de concentración, el respeto a los compañeros, el trabajo individual, la calidad de los materiales… Era increíble cómo podías estar tan absorto en tu trabajo que si a alguien se le caía algo, o hablaba, es que ni te dabas cuenta. No puedo ni imaginar los grandes beneficios que puede suponer esto para los más pequeños.

Céline sabe cómo hacer que sus cursos sean especiales. Siempre les da un toque de magia. Y hace que todos los allí presentes disfrutemos los unos de los otros, nos riamos, lloremos juntos… Es increíble la atmósfera que se respira en sus cursos y cómo gente que apenas se conoce puede hacer tan buenas conexiones. Y encima conocimos al hijo de Céline que nos explicó él toda la parte de matemáticas. Es genial ver como un adolescente se entusiasma tanto por los materiales como lo hace un niño pequeño.

Pero sin lugar a dudas, lo mejor que me encontré allí fue la cantidad de maestros que ven desde dentro todo lo que falla y que hacen un esfuerzo faraónico en cambiar la enseñanza con sus propios alumnos y con sus propios hijos. De 15 adultos que éramos, todos eran docentes a excepción de un criminólogo y yo. Eso es lo que necesita el sistema educativo, valientes que luchen a contracorriente porque creen realmente en los niños. Todos ellos me devuelven un poquito la esperanza en que el cambio es posible. GRACIAS, GRACIAS Y MIL GRACIAS A TODOS.

Podéis ver más fotos en el blog de Montessori Hoy, de Céline.

Y os preguntaréis, ¿y Valentina y su padre qué? Pues de fin de semana de papi e hija, a recorrer Museo de las Ciencias, Oceanográfico y Torrent como buenos turistas 😀

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¿Pintamos?

Ya os he comentado en más de una ocasión lo que nos gustan las actividades artísticas en esta casa. En esta ocasión, hemos comprado un par de lienzos pequeños y hemos dado rienda suelta a la creatividad de Valentina 😀

El cuadro en tonos verdes y amarillos lo hizo con pinceles y sus deditos. El otro usamos una técnica que vi en Pinterest y que me encantó. Se trata de poner unos pegotes de colores repartidos por el lienzo y cubrir con papel transparente. Después, a base de golpes, Valentina distribuyó la pintura por todo el lienzo quedando como podéis ver en las fotos. Tras la sesión artística, los colgamos en su aula junto a la mesa de luz y a su altura para que pueda verlos bien. De esta manera se refuerza su autoestima, viendo lo que es capaz de hacer y exponiendo sus obras por la casa. Es una manera muy chula de decorar la casa 😀

Estos son otros cuadros que Valentina había pintado hace mucho tiempo sobre papel y que teníamos con imanes en la nevera. Y un día pensé que no era el mejor sitio para exponerlos. Así que compré portafotos y ¡vaya cambio! De ser papeles pintados por un bebé a auténticas obras de arte. Incluido el primer dibujo que hizo 😀

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Cuentos en la mesa de luz

La mesa de luz da mucho juego en esta casa. Valentina la usa para muchísimas cosas: pintar, jugar con plastilina, jugar con las formas geométricas… Así que viendo el gran uso que le damos, pensé que otra cosa que podríamos hacer con ella es contar cuentos de una manera distinta.

Uno de los cuentos preferidos de la peque es El Monstruo de Colores. Con un poco de papel cebolla, rotuladores y una plastificadora se pueden hacer maravillas 😀

Otro cuento también precioso y que nos ha ayudado mucho con el vocabulario de Valentina es Cocodrilo, de la colección “De la cuna a la luna” de la editorial Kalandraka. Los cuentos de esta colección son preciosos e ideales para los más bebés. Nosotros tenemos varios de ellos y Valentina aún los sigue “leyendo” después de más de dos años. Además ahora hace como que lee las palabras, señalándolas mientras las dice XD

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Actividades Unschooling – Senderismo en familia por el Río Luchena

El pasado fin de semana el Club Senderista La Carrasca organizó una ruta para hacer con niños por el río Luchena, muy próximo a Lorca. La ruta tuvo una gran acogida en la que participaron muchísimas familias lorquinas, entre otras la nuestra y otra familia amiga de nuestra pequeña “tribu” 😀

La verdad es que fue un día estupendo. Valentina aguantó en la mochila todo el camino y la otra niña que venía con nosotros, más mayor, la hizo entera andandito (¡casi 7km!). Una auténtica aventura para todos los niños en la que vimos muchos bichos super raros, cruzamos el río mojándonos los pies y disfrutamos de una flora increible.

Aquí os dejo algunas fotos del día en cuestión.

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