El video viral de cómo no se deberían gestionar las rabietas

Lleva ya varias semanas siendo viral y “admirado” un vídeo en el que se ve a una niña en plena rabieta junto con su padre en lo que parece un aparcamiento al aire libre de un centro comercial. Os pongo una captura de pantalla del vídeo con la cara de la niña pixelada porque no voy a difundir el vídeo en sí.

El caso es que no pensaba hablar sobre este vídeo. Simplemente no me gustó cuando lo vi y punto. Pero entonces una amiga me enseño una conversación que tuvo por Facebook con una chica, amiga de otra amiga suya creo, y ahí ya sí es cuando flipé en colores.

El vídeo es, en sí, una clara falta de respeto hacia la niña. Primero por grabarla en pleno momento de descontrol de sus emociones. Y segundo, por publicarlo en Internet. Imaginad que os hiciera eso vuestra pareja. ¿A que ya no os gustaría tanto?.

Un niño en plena rabieta es por un descontrol de sus emociones, por no saber gestionarlas. Eso es algo que deberían enseñarnos en el colegio (en el colegio ideal que yo quisiera para mi hija, claro). En ese momento no se puede razonar con ellos porque su cerebro está totalmente desconectado. Y eso deberíamos entenderlo los adultos. Y entender también que nuestros hijos son personas con sus sentimientos y necesidades, que debemos respetarlos aunque no los compartamos, y que nuestro papel de adultos debe ser enseñarle a gestionar esa frustración. Es normal que te enfades, te gustan los caramelos y yo no te los doy. Entiendo tu enfado. Es lo más normal del mundo. Pero no siempre podremos tomarlos. No son buenos para nosotros. Aunque nos gusten, no podemos tomarlos siempre que queramos. Y aunque lloremos o gritemos no conseguiremos tomar más caramelos. Por poner un ejemplo así rápido…

Lo peor de todo yo creo que es que hemos normalizado que para enseñarles a gestionar todo eso un buen azote en el culo es lo que necesitan nuestros hijos. Como a nosotros nos pegaron pues es normal pegar a tu hijo. Pero a tu mujer no le pegues ¿eh? No se nos ocurriría pegar nunca a un adulto. Eso es violencia. Eso está mal. Incluso es delito. Pero un cachete a un niño… bah, eso no es nada (comparado con lo que podríamos hacerle). Ante un momento de falta de amor y cariño del niño respondemos con violencia. Bien. Así seguro que él va a responderte a ti con amor y cariño alguna vez. O a otro niño…

Bueno pues la conversación de mi amiga con esta chica no tenía desperdicio. Esta chica justificaba una y otra vez que si el padre le hubiera dado un cachete a la hija tampoco habría pasado nada, que no se puede hablar con niños de dos años y que si ella (mi amiga) lo hacía de otra forma es porque se cree que sabes más que nadie (cuando a ella le habían pegado azotazos de pequeña y tampoco había pasado nada…). Pero ya, para rematar, en medio de esta conversación habla alguien que parece ser docente, diciendo que si eso (lo de la chica azotada de pequeña) se hiciera más, otro gallo cantaría en las aulas… Bravo. Bien. Muy bien. Pobres alumnos. Luego mi amiga me explico que ninguna de esas dos personas eran madres. Pero vamos, tampoco lo justifica.

Voy a meditar un poco. Ooommmmmm disciplina positiva ooommmmmmm ponte de moda en las familias ooooommmmmmmm ponte de moda en las aulas ooooommmmmmm A ver si así funciona… Porque por más estudios nuevos que salgan, por más que lo digan los psicólogos y por más demostrado que esté, la modificación de conducta (sea por la vía que sea) no es la solución. Cuánta falta tienen muchos adultos de educación emocional. De verdad…

Para terminar, voy a poner toda la conversación del padre y la hija traducida para que, sin imágenes, me digáis qué os parece. Y ya si queréis rematar, cambiad HIJA por MUJER, a ver qué tal queda:

NIÑA: (llorando).

PADRE: (con cara de indiferencia) ¿terminaste?

HIJA: (asiente con la cabeza)

PADRE: A mí me parece que sigues quejándote. ¿Escucharás la historia y dejarás de quejarte?

HIJA: (asiente con la cabeza)

PADRE: ¿Vas a dejar de gritar? ¿Vas a escuchar? Porque todos pueden verte haciendo el ridículo

HIJA: (asiente con la cabeza y mira el móvil con el que la graba su padre)

PADRE: No entraremos en Walmart hasta que te calmes. Si entramos y lo haces de nuevo, saldremos y nos sentaremos aquí. No nos moveremos hasta que yo diga. No tenemos que estar en la tienda con mamá, es un privilegio.

HIJA: (sorbe mocos y parece calmarse)

PADRE: (ahora mira directamente a la cámara) Cuando consientes mucho a tus hijos esto es lo que sucede. Es nuestra culpa por crecer pobres, no teníamos nada y no sabemos decir no a los niños. No me importa si naciste en cuna de oro, no consientas a tu hijo porque esto es lo que sucede (enfoca a su hija). Y cuando debes ser firme y nos les gusta, así actúan. No me importa si los niños gritan en Walmart, lo que me molesta es que no se detengan cuando se lo digo. Por eso estamos en este estacionamiento hasta que la señorita decida dejar de gritar. Los niños consentidos se pasean por Walmart con sus tablets, está bien si tiene, pero no deberían verlas cuando no se supone. Ese es el problema (vuelve a enfocar a su hija). No crío a mis hijos para que sean así, espero que tú tampoco. En mi casa no lo hacemos así. Me harán caso y los haré hacerme caso o serán castigados. No golpeo a mis hijos, no hago eso. Les quito algo, les hago que se sienten, y les digo que no me molesta. (con vocecilla) “Sólo tiene 3 años” “Es solo un niño” ¿Y qué? Si tú no les enseñas, ¿cómo aprenderán? Les compramos cosas y se las quitamos cuando no se las merecen. No hacen un berrinche en Walmart y luego reciben un premio. A veces tus hijos gritarán en Walmart y está bien, pero no así. No acepto esto… (a su hija) ¿Ya terminaste? ¿Estás segura? Limpia tu rostro como una niña grande

HIJA: (obedece).

PADRE: Limpia bien tu rostro. Eres una niña grande, ¿no? ¿Eres una niña grande? ¿Eres fuerte? ¿Eres fuerte?

HIJA: (asiente con la cabeza)

PADRE: ¿Vas a aguantarte?

HIJA: no

PADRE: ¿No te aguantarás?

HIJA: (niega con la cabeza)

PADRE: Entonces no entraremos a Walmart. ¿Quieres entrar en Walmart?

HIJA: (asiente con la cabeza)

PADRE: Entonces debes aguantarte. Y actuar con sentido común y como si tuvieras padres en casa que te educan. ¿Me entiendes?

HIJA: (asiente con la cabeza)

PADRE: ¿Ya terminaste?

HIJA: (asiente con la cabeza)

PADRE: Mira ahora tu linda cara está toda sucia. Sigues siendo linda pero aún así… ¿Ya terminó el berrinche?

HIJA: (asiente con la cabeza)

PADRE: Porque si no, nos quedaremos afuera. Y nos sentaremos en este coche, sin cachetes. Así es cómo le enseñas a tus hijos, los sientas en el coche, o los sientas junto a nada. Nada de gritos, quizás en casa lo haga, pero no hago eso, no voy a discutir con una niña de 2 años. Soy el papá, soy el adulto. Nos sentamos hasta que el niño actúe bien. Mamá está de compras, sin ningún niño gritando. Mi papá siempre nos llevaba al coche si actuábamos mal. Y nos miraba fijamente como amenazando. Yo solo les digo a mis hijos que no regresaremos a la tienda hasta que dejen de gritar. Pueden gritar en el coche (la hija saluda a alguien) ¿Ahora estás feliz?

HIJA: (asiente con la cabeza)

PADRE: (limpia la nariz de la hija con los dedos. Luego, con cara de asco se limpia los dedos en su propia camiseta) Cosas de padres. ¿Terminaste?

HIJA: (asiente con la cabeza)

PADRE: ¿le dirás “lo siento” a papá? ¿lo sientes?

HIJA: (asiente con la cabeza)

PADRE: Dile “lo siento” a papá. ¿Lo dirás? Di “hola”.

HIJA: (saluda con la mano)

PADRE: Estábamos en un descanso de actitud. (parece que le habla una mujer) Estábamos tomando el aire porque la señorita no dejaba de gritar. (se oye a la mujer de fondo) Sí, no hay problema.

MUJER: (de fondo, y mientras pone caritas el padre) A mí me han dicho que necesito un ajuste de actitud.

PADRE: ¿Qué? ¡No puede ser! (enfoca a una mujer que pasaba). Que Dios la bendiga. (caritas del padre). Vamos al baño. (coge a la hija en brazos) Sí, estamos felices. Así son los niños. Bipolares. Todos los niños son bipolares. Los niños no saben lo que hacen. ¿Qué pasa? (a su hija, que ahora lleva en brazos) Mmmm. Bueno, vamos al baño. Y está muy feliz, mírenla.

HIJA: (sonríe y hace como que baila en los brazos de su padre)

PADRE: Recién estaba gritando como loca. ¿Qué le pasa? ¿Qué le pasa?

HIJA: hay bolas

PADRE: Sí, son bolas saltarinas, pero no juegues con bolas, nunca… (mirando a la cámara) Bueno, así se lidia con esto. Mamá probablemente esté preocupada. ¿Querías ir al baño o sólo era una mentira para entrar? ¿Era mentira? Sabes lo que pasa cuando mientes…

HIJA: (asiente con la cabeza)

PADRE: (le mira a ella y luego a la cámara de reojo, y para la grabación)

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