Vuelta al cole… y a las guarderías

Llega septiembre y el tema central es la vuelta al cole. Vuelta cargada de ilusión, llantos, gastos y más gastos. Pero hoy no quiero hablaros de los colegios en concreto (de hecho nosotros ni volvemos ni empezamos ni empezaremos cole). Hoy quiero hablaros de las guarderías, a las que también se vuelve o empieza llegado septiembre.

Ya os he contado nuestra experiencia con las guarderías en este post. Y es que, para mi entender, son eso, sitios donde “guardar” a los niños mientras ningún miembro de la familia puede hacerse cargo. Ni escuelas infantiles, ni espacios educativos ni ningún otro sinónimo o, mejor dicho, eufemismo para lo que creo que realmente son. Ningún niño ni niña necesita ir a una guardería antes de los tres años. Lo que necesita un niño es estar con sus padres. Todo el tiempo que le sea posible.

Hay muchos mitos sobre las guarderías: que si van a socializar más, que si se harán más inmunes a los virus, que si van a aprender muchas cosas… Todos totalmente FALSOS. Y no lo digo yo, lo dicen muchos artículos bastante más prestigiosos que mi simple opinión. Podéis leer algún ejemplo aquí, aquí y aquí.

Tener que llevar a tu hijo a una guardería es una necesidad de los padres no de los niños. Por mucho que nos digan familiares, amigos y conocidos nunca será realmente lo que el niño necesita. La realidad es esta. En España, este nuestro país, las bajas por maternidad/paternidad son ridículas: 16 semanas para la madre y 4 para el padre (Agus disfrutó sólo de 2). Por más que la OMS y la AEP recomienden lactancias naturales no menores de 6 meses, por más que recomienden el apego seguro de madres hacia sus hijos, por más que lo recomienden organismos que sí entienden sobre el tema, a las madres nos venden una y otra vez todo lo contrario. Y, además, nos hacen pensar que si no hacemos lo que nos dicen encima lo estamos haciendo mal. Porque claro, todo el mundo sabe más que la OMS y la AEP, por ejemplo.

Yo también estaba convencida de que lo mejor para mi hija era meterla en una guardería en cuanto se me acabara el permiso de maternidad. Y lo hice. Duró tres días. Tres largos días que me costó darme cuenta y decir YA BASTA a mucha gente para hacer lo que realmente veía y sentía: que mi hija no estaba ni estaría allí mejor que conmigo o con un familiar. Y con la abuela se quedó. Porque, después de sus padres, no iba a estar mejor con nadie más que con un familiar propio.

Hay gente que piensa, bueno, vale, pero a los dos años, un añito antes de entrar al cole, le hace bien. Así se acostumbra a estar con más nenes y el inicio del colegio es menos traumático. Estamos empeñados en que antes es mejor. Antes está con nenes, antes se acostumbra al colegio. Antes está con virus, antes se inmuniza. Y no es cierto. Lo que hacemos es exponerlos a situaciones antes de que realmente estén preparados para ellas. Que lo separen de su figura de apego cuanto antes, aunque llore, que se aguante durante semanas o meses, antes aprende. Claro que si, guapi. Que se exponga día sí y día también a bronquitis, neumonías y virus varios, que así antes se inmuniza. Claro que sí, guapi.

Si un niño o niña llora todos los días al entrar y/o salir de la guarde es porque no está preparado para estar allí. No es normal. Por mucho que nos vendan la moto. Y, bueno, lo de los virus es que ni siquiera está demostrado científicamente. Enferman más porque su sistema inmune no está preparado para soportar esos virus. Y no lo estará antes porque lo expongas más. Al revés, lo debilitarás más.

Y aún así, erre que erre. Que sí, que son lo mejor del mundo mundial. Porque si no escolarizamos cuanto antes a nuestros hijos muy probablemente no serán los supergenios que queremos que sean. Porque, claro, hace 50 años no había guarderías y mira lo mal que hemos salido todos ¿verdad? ¿Cómo habrá sobrevivido la humanidad durante tantos miles de años sin guarderías? Pues precisamente por eso, porque estaban con su persona de apego. Así es como sobrevive realmente una especie. Pero ¿qué saben los miles de años de evolución humana respecto a ese familiar o amigo que “su hijo fue a la guarde y tampoco ha salido tan mal”?

Pues bien, es cierto, no han salido tan mal. Nuestra generación es la que más ansiolíticos y antidepresivos toma de la historia, pero vamos, seguro que no tiene nada que ver con el tema del desapego tan temprano. Seamos realistas. Las guarderías existen por las políticas de conciliación son una mierda como un piano. Así, con todas sus letras. MIERDA. Una madre debería estar con su hijo/a, como mínimo, los tres primeros años de su vida. Y no porque en España se empiece el colegio a los 3 años, no. Sino más bien porque son los años más esenciales de su vida, donde se formará su carácter y, aunque no lo creamos/sepamos, los que marcarán el resto de sus vidas.

Y, a pesar de todo, cuán esenciales son hoy en día las guarderías ¿verdad? Porque no todo el mundo tiene la posibilidad de quedarse con sus hijos o de que se los quede un familiar. No todos tienen esas suerte. Hay más opciones además de las guardes. Por ejemplo, las madres de día o que los cuide en su propia casa una persona contratada. Pero ojo, que los precios tampoco son para todos los públicos.

Lo único que me gustaría con toda esta reflexión que tenía hoy que hacer, porque de verdad que necesitaba decirlo, es que si tienes que llevar a tu hijo/a a una guarde porque no tienes realmente a nadie con quien dejarlo, que por favor escojas bien. Hay muchos buenos profesionales a pesar de no tener todos los medios que les gustaría tener. Incluso en Lorca están empezando a surgir algunas opciones interesantes. Pero que no sólo sea por cercanía al hogar o porque esa guardería le vino bien al hijo de alguna amiga. No. Por favor, busca algo que le de a tu hijo el amor, comprensión, cariño y tiempo que podrías darle tú en caso de estar con él. Es lo que realmente necesita. Ni materiales, ni fichas, ni pegatinas cuando ha hecho algo bien. No. Necesita amor por encima de todo. Lo notarás cuando sea adulto. Ya lo verás.

Hoy ha sido un post largo y muy personal. Cada uno es libre de hacer lo que mejor considere por y para sus hijos. Como nosotros hacemos con nuestra hija. Todos queremos lo mejor para nuestros hijos y siempre vamos a obrar con ese objetivo. Pero lo de las guarderías sí porque sí… de verdad, es que me duele mucho el corazón cada vez que lo oigo. Y tenía que decirlo. Seguro que algún hater me gano con este post. Pero es lo que tiene opinar públicamente. Y, bueno, suerte que podemos opinar en público, porque hace unos años…

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