Curso vivencial de Céline Hameury

A finales de Abril asistí al curso de iniciación sobre pedagogía Montessori impartido por Céline Hameury y ya os hablé de mi experiencia en este post. Hoy quiero contaros cómo es el segundo curso que imparte, el curso vivencial.

Este segundo curso lo hace en Valencia y allí que me fui, marinovio e hija incluidos, para volver a maravillarme con esta mujer y su forma de ver a los niños. El segundo curso es aún mejor que el primero. Es mucho más práctico y más vivencial, como su propio nombre indica.

El curso se realizó durante los días 2, 3 y 4 de Junio en una escuela infantil de Torrent, la escuela Dino. Una escuela preciosa en la que lo que más me llamó la atención fue la cantidad de materiales naturales que habían usado para decorar la escuela. El árbol a modo de estantería me enamoró. Lo tengo en mi lista de deseos para la habitación de la peque 😀

El curso en sí, una maravilla. Para mí, una de las mejores partes que tuvimos fue el rato del sábado por la mañana durante el cuál nos dejó ser unos niños en una escuela Montessori. Cada uno, de forma individual, elegimos los materiales que quisimos y estuvimos trabajando con ellos durante unas tres horas aproximadamente.

Yo me tiré de lleno a por los materiales de Matemáticas, pero alguien se me adelantó y no pude coger el trinomio a tiempo. Cachis… Así que decidí hacer el arco romano. Y vaya reto. No lo había visto nunca cómo se hacía y me llevó un buen rato conseguirlo. Hacía tiempo que no estaba tan concentrada en una tarea.

Lo que aprendí en ese rato fue cómo se siente realmente un niño en un aula Montessori. La capacidad de concentración, el respeto a los compañeros, el trabajo individual, la calidad de los materiales… Era increíble cómo podías estar tan absorto en tu trabajo que si a alguien se le caía algo, o hablaba, es que ni te dabas cuenta. No puedo ni imaginar los grandes beneficios que puede suponer esto para los más pequeños.

Céline sabe cómo hacer que sus cursos sean especiales. Siempre les da un toque de magia. Y hace que todos los allí presentes disfrutemos los unos de los otros, nos riamos, lloremos juntos… Es increíble la atmósfera que se respira en sus cursos y cómo gente que apenas se conoce puede hacer tan buenas conexiones. Y encima conocimos al hijo de Céline que nos explicó él toda la parte de matemáticas. Es genial ver como un adolescente se entusiasma tanto por los materiales como lo hace un niño pequeño.

Pero sin lugar a dudas, lo mejor que me encontré allí fue la cantidad de maestros que ven desde dentro todo lo que falla y que hacen un esfuerzo faraónico en cambiar la enseñanza con sus propios alumnos y con sus propios hijos. De 15 adultos que éramos, todos eran docentes a excepción de un criminólogo y yo. Eso es lo que necesita el sistema educativo, valientes que luchen a contracorriente porque creen realmente en los niños. Todos ellos me devuelven un poquito la esperanza en que el cambio es posible. GRACIAS, GRACIAS Y MIL GRACIAS A TODOS.

Podéis ver más fotos en el blog de Montessori Hoy, de Céline.

Y os preguntaréis, ¿y Valentina y su padre qué? Pues de fin de semana de papi e hija, a recorrer Museo de las Ciencias, Oceanográfico y Torrent como buenos turistas 😀

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