Dos años de aprendizaje continuo

Hace dos años que empezó mi aprendizaje. Llegaste de sorpresa, sin apenas avisar. Te esperábamos en Abril, pero decidiste inaugurar la primavera. Contigo llegó el sol a mi vida, la esperanza, el amor, el aprendizaje.

Me enseñaste tanto. Me enseñaste que la perfección existe. Me enseñaste lo que es la paciencia. Me enseñaste lo que es una verdadera mirada de amor.

Viniste perfecta al mundo, pese a ser prematura. A pesar de que no sabias mamar y de que yo estaba más que convencida de darte el pecho, hasta eso fue perfecto. Porque me enseñaste lo que el amor puede llegar a hacer. Nos costó nuestro tiempo conocerte, seguir tu ritmo y aprender juntas lo que es la lactancia en bebés prematuros, lo que es relactar, lo que es suplementar, lo que es dedo-jeringa…

Fuiste mi prueba de fuego. Tenías que venir así, tal cual viniste al mundo, tan perfecta y diminuta. Porque la mamá que te había tocado era la que necesitabas. Supimos juntas lo que es amar de verdad, lo que es pedir ayuda cuando la necesitas, lo que es vivir por y para ti.

Y hoy, después de estos 24 meses de amor ininterrumpido, no puedo más que darte las GRACIAS por lo que me das cada día. Me sigues enseñando tantísimas cosas. Eres lo mejor que me ha pasado en la vida. Sólo tú haces que quiera ser mejor persona, que me esfuerce y que quiera aprender más y más para redimir los errores del pasado y cometer otros nuevos junto a ti.

Eres mi media naranja, mi costillita. Contigo llega la luz de la primavera, el calor, el abrazo, el beso, el amor. No hay nada que no pueda hacer si te tengo a mi lado.

GRACIAS VALENTINA. GRACIAS, GRACIAS Y MIL GRACIAS.

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