Qué espero de una pedagogía activa

Recientemente fuimos a visitar un colegio Montessori con el objetivo de adquirir más información sobre cómo son las instalaciones de un colegio de este tipo y sobre cómo se trabaja en él, para que a través de la asociación en la que participo, Crespillos para la paz, tengamos más conocimiento sobre este tipo de metodología.

Sin embargo, nos llevamos una gran desilusión, no por el colegio en sí, que como instalaciones está bastante bien, sino por cómo nos trató la guía que nos hizo la visita guiada.

Tras hacernos unos 150km para ir a verlo, y debido a que tuvimos algunos problemas durante el camino (algún mareo, madrugón de Valentina y respectivo enfado…) llegamos unos 20′ tarde. No obstante, sólo nos perdimos una pequeña charla introductoria sobre la metodología y al poco de llegar comenzamos la visita por las instalaciones. Se trata de una casa grande adaptada a las necesidades de los niños, con tres aulas por tramo de edad: Comunidad Infantil (18 meses a 3 años), Casa de Niños (3 a 6 años) y Talleres (6 a 12 años) (ya no recuerdo si era hasta los 9 o hasta los 12 años…). Alrededor de toda la casa se encontraba la zona de juego al aire libre, también separada por edades. Como todo colegio Montessori, las aulas estaban perfectamente adaptadas a las edades de los niños, aunque la verdad es que nos dio la sensación de estar algo saturadas de materiales.

Hasta ahí todo bien, típico de un colegio Montessori. Sin embargo, durante la visita hicimos una sola pregunta: “¿Cómo enfocáis el tema de que sean los propios niños los que recojan los materiales que han usado?”. Una única pregunta que ya nos hizo confirmar que, aunque tuviéramos la posibilidad económica y de distancia de llevar a nuestra hija a ese colegio, nunca la llevaríamos. Ciertamente, la pregunta la hicimos porque ahora mismo es lo que más nos cuesta con Valentina, el tema de recoger materiales y juguetes. Esperando una respuesta enfocada hacia el respeto a los niños, la guía nos contestó, palabras textuales: “Pues mira bonita, eso se consigue a través de un Máster de 2 años como el que yo he hecho, en el que se produce un cambio importante interior nuestro”.

La verdad es que no sé si lo que más me molestó fue lo de “mira bonita” o lo de que “solo se consigue con un Máster de 2 años”. Si a eso le añadimos que, mientras veíamos el aula de primaria Valentina tocó la esfera de los sólidos geométricos y se le cayó al suelo, con la respectiva reprimenda de “Por favor, aquí sí que os pido que los niños no toquen los materiales porque igual sólo esa esfera vale 80€”, y de que, al finalizar la visita le pedimos poder entrar de nuevo a algún aula para cambiarle el pañal y nos dijo que “no, tenéis que esperar a entrar con el siguiente grupo para volver a realizar la visita desde cero”, pues… Sinceramente, vimos mucho material Montessori pero poca pedagogía Montessori.

Cuando nosotros hablamos de pedagogías activas, incluida Montessori, lo que esperamos de ellas es que se trate a los niños con total respeto e individualidad con la que se podría tratar a un adulto. Un niño, de cualquier edad, es un individuo único al que hay que tratar con respeto y la empatía con la que normalmente tratamos a los adultos. Si no le gritas a un adulto, por respeto, ¿por qué gritarle a un niño? Si no tratas que un adulto haga algo que quieres a base de meterle miedo, ¿por qué educar a un niño a través del miedo? Si no crees que haya ningún ser humano por encima de otro, ¿por qué imponer la figura del maestro como una figura autoritaria a la que no se le debe rechistar nada? Si un adulto va al servicio cuando siente la necesidad de ir, ¿por qué hacemos que un niño deba aguantar esa necesidad hasta la hora del recreo? Estas y otras muchas cosas son las que nosotros esperamos de una pedagogía activa. Y, a pesar de la “etiqueta” de este colegio, Montessori, no vimos esa actitud en la persona que nos lo mostró. Si a nosotros, como adultos, nos dio esas contestaciones, ¿qué pasará cuando algún niño de los que estén a su cargo no quiera recoger materiales, o tenga alguna rabieta?

Una pedagogía activa no se hace, se siente. Debe partir de un profundo cambio interior que no te lo va a dar ningún Máster de 2 años, sino de una transformación personal que te haga ver a los niños como lo que son, seres humanos, no como seres inferiores. No importa si eres educador de un colegio público o privado, si tienes materiales de 80€o de los chinos. Eso, al final, solo es juego bonito. Lo fundamental está en la manera de tratar a los niños, de verlos y de sentirlos.

4 opiniones en “Qué espero de una pedagogía activa”

  1. Me parece que llevas razón. Está muy de moda ahora todo lo mentessori y las pedagógicas activas. A mi de hecho me encanta e intento ir formándome e ir cambiando mi forma de enseñar.
    No todos los coles públicos son malos, ni mucho menos. Muchos profesionales que en ellos trabajan se esmeran muchísimo, siguen formándose, tienen vocación que es lo más importante. Igual que también hay profesionales en colegios privados o que siguen estás otras pedagogias.
    En resumen, como tú bien has dicho, lo importante es lo que se siente a la hora de trabajar con niños. Tienes que dar lo mejor de ti mismo.
    Yo siempre digo que lo más difícil de estar con pequeños son los padres. Pues debes cuidar el trato con los niños, que sale solo, pero también con los padres que son los que depositan su confianza en ti.
    Montessori o no, eso no son maneras.
    Un saludo

    1. Es cierto que hay muchos profes en la pública intentando cambiar las metodologías. Siempre he pensado que no es cuestión de pagar una cuota o no al mes por la educación de nuestros hijos. No se trata del dinero sino de la actitud. Por eso es un cambio tan complicado.

      No sé si llevo o no razón, pero sí es lo que espero de las metodologías de este tipo, pues creo que es lo más importante para la educación de mi hija, más allá de si aprende antes los colores o a leer y escribir.

      Gracias por tu comentario Rocio!

  2. Tal y como dices, si te comportas con respeto con un adulto, deberías hacer lo mismo con un niño, pero en este caso, parece que la “guía de Máster” tampoco sabía tratar a los adultos.
    En la búsqueda de un entorno que nos guste para nuestro hijo también nos hemos llevado alguna Montessori-decepción. Entiendo que es complicado mantener los principios de esta metodología teniendo a cargo a tantos niños como la ley establece como máximo. Lo que me lleva a la conclusión de que este tipo de escuelas también son empresas que buscan beneficios, y que por eso no se resisten a disminuir la ratio. Eso teniendo en cuenta lo carísimas que son. Yo he conocido dos llevando a mi hijo a probar en “casa de niños”, y veo carencia de libertad del niño y de atención personalizada. ¿Que Montessori supone que los guías desaparezcan?, como he leído en alguna parte, me parece excesivo y me cuesta creer que la creadora de la metodología, una persona que ha pensado en los niños como seres humanos autónomos, lo potenciara. Me parece, más bien, una interpretación tendenciosa hacia lo que interesa al adulto. Me gustaría conocer una escuela Montessori de verdad, porque lo que visto hasta ahora me ha decepcionado bastante (campanita para reunir a todos los niños? no darle atención personalizada al que lo necesita aunque eso suponga que el niño se pase la mañana sentado en un sofá esperando a que vengan sus padres?). Conclusión: decepción.

    1. Esto es como todo. Habrá casos y casos.

      Es un negocio, está claro. Nosotros hicimos las cuentas de lo que valdría montar una escuela libre (no Montessori) con pedagogías activas y si quieres ser realmente respetuoso (con sueldos decentes, vamos) te sale lo que te cobran en las Montessori. Y es que es realmente lo que vale la educación pública: entre 600 y 1000€ al mes por niño. Lo que pasa es que nos creemos que es gratis, pero nada más lejos de la realidad.

      Creo que al final lo importante es la persona que está con los niños. Y personas hay muchas y de todas clases.

      En este caso no dimos con la persona adecuada, ni para nosotros como padres ni para nuestra hija como alumna.

      Salvo cambios (realmente complicados) nuestra pequeña se queda en casa conmigo.

      Gracias por tu comentario Belén 😊

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