Disonancia Cognitiva

Si has llegado a este blog es seguramente porque ya hayas pasado por otros sobre crianza con apego u otras pedagogías alternativas, como el de Bei, el de Cristina Tébar, el de Marta o el de Clara. Y seguramente conozcas a Carlos Gonzalez, Ana Peinado, Jane Nelsen… O quizás me equivoque y hayas llegado hasta aquí por lo que se conoce como “Disonancia Cognitiva”.

El concepto de disonancia cognitiva, en psicología, hace referencia a la tensión o desarmonía interna del sistema de ideas, creencias y emociones (cogniciones) que percibe una persona que tiene al mismo tiempo dos pensamientos que están en conflicto, o por un comportamiento que entra en conflicto con sus creencias. Es decir, el término se refiere a la percepción de incompatibilidad de dos cogniciones simultáneas, todo lo cual puede impactar sobre sus actitudes.

Básicamente es cuando criticamos las opiniones, acciones, ideologías… de otras personas por tener un claro desconocimiento de ellas.

Los blogs que te he comentado antes tienen muchas cosas en común, pero una que no falla seguro es una frase del estilo “familiares y amigos te aconsejan (o recomiendan o critican), sin duda con la mejor intención, que…”. Bueno, pues aunque en muchos casos es cierto, yo quiero decir algo que también es muy cierto y que muy probablemente por ser políticamente incorrecto nadie dice: también hay gente mala, gente tóxica que te critica y juzga tu manera de criar a tu hijo por ser totalmente distinta a su manera. A veces te juzgan incluso si has cambiado menos pañales ese día que tu pareja, o si te tomas un café tranquila mientras tu chico se encarga de la peque.

Sí amigos, hay gente así de mala. Gente que se dedica únicamente a compararse con los demás, siempre claro está con la premisa de que lo que ellos hacen siempre es mejor. Y esto se debe precisamente al concepto que titula este post: a la disonancia cognitiva.

Cuando no conoces algo, la primera reacción que se suele tener es el rechazo. Es normal. A mí también me ha pasado. Hay una pre-Iria y una post-Iria tras el nacimiento de mi hija. Ya os lo comentaba en el primer post, mis “yo creía que…” Pero también se da el caso de personas que saben que algunos de tus comportamientos son mejores que los suyos, pero como ellos no han actuado (o pensado) así, te siguen criticando. Y muy duramente. Ese tipo de gente, envidiosa por naturaleza, es muy tóxica y tiende a hacer mucho daño, incluso a personas muy cercanas.

Todas las mamás y papás que me leéis sabéis de que os hablo. Sobre todo si habéis optado por un tipo de crianza tan distinta a la que nos dieron nuestros propios padres: una crianza con apego seguro, con lactancia natural a demanda y sin fecha de fin establecida… Y, sin embargo, son otras mamás y papás las que más juzgan. ¿Acaso cuando pasan X años desde el nacimiento de nuestros hijos se nos olvida la poca gracia que nos hacía que juzgaran algo tan personal como el tipo de crianza que elegimos, y pasamos a estar en el bando tóxico? No termino de entender como, entre madres, somos tan crueles entre nosotras. Y sí que es cierto que muchas veces, quiero pensar que la mayoría, son con buenas intenciones. Pero hay gente que no lo hace así. Su intención no es otra más que compararte y ridiculizarte.

No se puede evitar que haya este tipo de personas tóxicas en el mundo (por ese, entre otros muchos motivos, nosotros damos otro tipo de educación distinta a la tradicional a nuestra hija). Cuando esa gente aparece en tu vida y se va igual que vino, bueno, pues mejor, no vas a tratar mucho con ellos así que lo mejor es olvidarse pronto. Pero a veces esas personas también están en tu entorno más cercano. Y entonces es cuando realmente puede haber problemas. Es muy complicado ignorarlos.

Nosotros en particular tratamos de evitar a ese tipo de personas tóxicas, de ignorarlas tanto como podemos. Unas veces lo conseguimos mejor, otras nos cuesta algún llanto y enfado… Pero al final, a pesar de todas las posibles críticas, los resultados se ven en nuestra hija, que es quien importa realmente. Por ella hacemos y deshacemos lo que nosotros realmente creemos que es lo mejor. Somos su padre y yo quienes únicamente pueden tomar parte en las decisiones sobre su crianza y toda persona externa con malas intenciones no es bienvenida a nuestra casa ni a nuestra familia.

Si has llegado hasta aquí conociendo las personas que te indicaba al principio del post, sabes perfectamente de lo que hablo. Y si has llegado hasta aquí por disonancia cognitiva, bueno, al menos has aprendido una nueva palabra hoy. De nada.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *